El acoso, ¿es o no es?

Lola no quiere ir al colegio. Según se va acercando la hora, se pone mala, se enfada, se inquieta… Sabe que se meterán con ella, que se volverán a reír de ella, que la llamarán fea, gorda o cualquier otra cosa que se inventen para hacerla sufrir. Los padres de Lola no saben qué sucede. Siempre trae los cuadernos rotos y pierde mucho material escolar. Se preocupan, le preguntan… pero ella nunca dice nada, hasta que un día…

Historias como ésta se repiten diariamente en miles de niños de toda España. El sufrimiento, la indefensión, el maltrato continuado en edades tan cruciales para su desarrollo pueden dejar huellas profundas en la personalidad.  A veces, estas historias terminan en el alféizar de una ventana porque los chicos no pueden soportar este tormento diario. Todo esto hace del acoso escolar uno de los problemas más serios y dolorosos para las familias y uno de los retos más importantes para la educación actual.

Para ayudar a los padres a reconocer el bullying, para que los docentes puedan detectar si alguno de sus alumnos lo está sufriendo y puedan actuar rápida y acertadamente, sirva esta pequeña guía.

¿Qué es el acoso escolar?
En todas las definiciones de acoso escolar están presentes estos cuatro elementos:

1. Maltrato entre iguales: Se meten con ellos de formas variadas: Verbalmente (insultos, motes, habladurías, rumores, mentiras…), físicamente (golpes, agresiones, maltrato a sus cosas…), excluyéndole (no dejarle jugar, no invitarlo a fiestas…), por ciberacoso (redes sociales, suplantación…) Lamentablemente, la “creatividad” de los chicos a la hora de inventar formas de maltratar o humillar es inagotable (desde motes, rimas, canciones… hasta perforar tímpanos, meter la cabeza en el retrete, hacer beber orines o comer tierra, etc…).

 

“Córdoba Suma” permite detectar los tipos de maltrato y actuar en consecuencia.

 

  1. Repetido en el tiempo: Tiene que suceder repetidamente para que se considere “acoso escolar”. Eso supone que cuando un chico o una familia nos dicen que sufre bullyingya sabemos que lleva tiempo -meses, quizá años- sufriendo maltrato. Y nos duele, y nos preguntamos: ¿Cuántas bofetadas hay que recibir para que sea considerado “acoso escolar” ?, ¿cuántas burlas?, ¿cuántos motes?Lo hemos investigado y no hemos encontrado ningún estudio que diga, ni siquiera aproximadamente, cuántas collejas o insultos hay que  recibir, o cuántos “bocatas” tienen que robarte para que sea considerado “acoso”. Todas las definiciones incluyen la reiteración,pero ninguna especifica la duración del maltrato.

Además, cuanto más tiempo, peor. Y es peor porque no es verdad lo de “ya se cansarán” … No sólo no se cansan, sino que además van a más. El bullyingse vuelve más y más intenso, por lo que cada vez hace más y más daño. En el acoso, el tiempo siempre juega en contra. ¡Hay que actuar cuanto antes!

¿Sabes lo que sucede cuando el maltrato se repite cotidianamente? Pues que se vuelve “normal”. Es lo terrible del acoso, que se convierte en violencia cotidiana normalizada. Es “normal” llamar a alguien “gafotas”, “empollón”, “gorda” o lo que sea… Es “normal” meterse cada día con la víctima y, como es “normal”, tanto los que lo hacen como los que lo ven se vuelven insensibles, pierden la empatía y se olvidan de lo que está sufriendo esa persona.

 

En la historia de Huevo puedes ver los efectos sobre quien lo vive y sobre quien lo ve:

3. Con intención de hacer daño (humillación). El acoso no es ninguna broma, y quien lo hace quiere dañar a la otra persona. La pregunta clave para distinguirlo de una broma o de un juego es “¿te gustaría que te pasara a ti?, ¿o a tu hermano o hermana?” Si la respuesta es “no”, no es un juego.

 

“Córdoba Suma” frena al acosador y evita la humillación.

4. Y con desequilibrio de fuerzas (indefensión). Quien lo sufre NO se puede defender; o porque los otros son más, o porque son más fuertes; o, sencillamente, porque tiene derecho a no usar la violencia en sus relaciones. Los padres, muchas veces, les decimos a nuestros hijos: “Si te pegan, pega tú también”,sin saber que no pueden hacerlo y que cuanto más les hacen más se dejan hacer… Hay que ayudarles, acompañarlos y enseñarles a defenderse de una manera asertiva y no violenta.

 

“Córdoba Suma” es una red para proteger a la víctima y evitar el desequilibrio de fuerzas.

Javier Pérez, Psicólogo y Presidente de NACE

Carmen Cabestany, Profesora de Secundaria y Secretaria de NACE

Asociación No al Acoso Escolar

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